El agua es un recurso vital para la vida en el planeta, pero también es uno de los más amenazados por la actividad humana. En particular, el sector industrial es uno de los principales consumidores y contaminantes del agua a nivel mundial.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el sector industrial utiliza cerca del 20% del agua extraída a nivel mundial, incluyendo el agua destinada a la generación de energía hidráulica y nuclear, energía termoeléctrica y procesos industriales.

Esta cifra se espera que aumente en los próximos años, ya que el volumen anual de agua utilizado por la industria se incrementará de los 752 km³ al año en 1995 a los 1.170 km³ al año en 2025, es decir, alrededor de un 24% del total de las extracciones de agua dulce.

Consecuencias del consumo de agua en la industria

El uso intensivo y no sostenible del agua en la industria tiene consecuencias negativas para el medio ambiente, que se pueden resumir en los siguientes aspectos:

Escasez y estrés hídrico

La demanda de agua de la industria crece cada año, lo que supone una presión sobre la disponibilidad y la calidad del recurso. De hecho, según otro informe de la UNESCO, si no se toman medidas, el planeta tendrá que afrontar un déficit mundial de agua del 40% en 2030. Además, el cambio climático agrava la situación, al provocar sequías, inundaciones y alteraciones en el ciclo hidrológico.

Contaminación y deterioro de la calidad del agua

La actividad industrial genera una considerable cantidad de aguas residuales, las cuales pueden contener una diversidad de sustancias perjudiciales como productos químicos, materia orgánica, metales pesados, microorganismos e incluso materiales radiactivos. Estos contaminantes representan una amenaza tanto para la salud humana como para los ecosistemas acuáticos.

De acuerdo con datos proporcionados por la Comisión Nacional del Agua (CNA), la contaminación generada por la industria equivale a la producida por más de 100 millones de habitantes. Este dato pone de manifiesto la magnitud del impacto que la actividad industrial tiene sobre los recursos hídricos.

Alteración de los ecosistemas y pérdida de biodiversidad

El consumo de agua en la industria puede provocar:

  • Modificación o destrucción de los hábitats naturales.
  • Reducción o desaparición de las especies, la alteración de los flujos y caudales de los ríos. Disminución de los niveles freáticos
  • Salinización o la acidificación de las aguas.

Todo ello afecta al equilibrio ecológico y a los servicios ambientales que proporcionan los ecosistemas acuáticos. Ante este panorama, es necesario que la industria adopte medidas para reducir su consumo de agua y minimizar su impacto ambiental.

Medidas para reducir su consumo de agua en la industria

1.    Implementar tecnologías más eficientes y limpias

Una forma de disminuir el uso de agua en la industria es implementar tecnologías que optimicen los procesos productivos. Estas tecnologías pueden tener los siguientes beneficios:

  • Ahorrar agua al reducir su demanda o su pérdida.
  • Reutilizar o reciclar el agua que se emplea en diferentes etapas del proceso.
  • Reducir o eliminar los contaminantes que se generan o se vierten al agua.
  • Aprovechar las fuentes alternativas de agua, como la lluvia, el mar o las aguas grises, que son las que provienen de lavabos, duchas o lavadoras.
  • Generar energía a partir del agua, ya sea mediante turbinas hidráulicas, pilas de combustible o electrólisis.

Un ejemplo claro de tecnología eficiente es el ciclo higroscópico (HCT), que utiliza el aire del ambiente para condensar el vapor de agua generado en diversos procesos industriales. Este ciclo se aplica con éxito en dos casos:

  1. Ciclos de condensación de vapor.
  2. Reducción de penachos y recuperación de agua.

Gracias al ciclo higroscópico, se puede recuperar hasta un 95% del agua que se perdería en la atmósfera en forma de vapor. Esta agua, después de un tratamiento adecuado, se puede reutilizar para fines industriales, agrícolas o domésticos.

2. Aplicar la normativa y los estándares ambientales

Un aspecto clave para el uso sostenible del agua en la industria es el cumplimiento de la legislación vigente y los acuerdos internacionales sobre este recurso. Estos establecen los criterios de calidad y seguridad que deben seguirse para evitar la contaminación y el desperdicio. Además de cumplir con la ley, la industria puede adoptar sistemas de certificación o etiquetado ambiental, que acrediten su compromiso con el medio ambiente y le otorguen una ventaja competitiva.

3.    Fomentar la responsabilidad social y la sensibilización

La industria puede involucrar a sus trabajadores, proveedores, clientes y sociedad en general, en la protección y el cuidado del agua, mediante la formación, la información, la participación y la transparencia. Así, puede contribuir a crear una cultura del agua, que valore este recurso como un bien común y un derecho humano.

Conclusión

El agua es un recurso vital para la vida y el desarrollo de las industrias, pero su uso implica una serie de desafíos y consecuencias. Las industrias deben superar los obstáculos económicos, sociales, logísticos y técnicos que dificultan el uso sostenible del agua.

Asimismo, deben reducir la huella hídrica que generan sus actividades, tanto a nivel global como local, para evitar el deterioro de los ecosistemas y la escasez de agua.

Para lograr este objetivo, es necesario adoptar medidas que promuevan la conservación, la eficiencia y la protección del agua. Estas medidas pueden incluir el empleo de tecnologías innovadoras, la implementación de políticas adecuadas, la sensibilización y el compromiso de los actores involucrados, entre otras. Un ejemplo de estas medidas es el ciclo higroscópico, que permite recuperar o reducir significativamente el consumo de este bien preciado.